TRASTORNO POR
ESTRÉS POSTRAUMÁTICO (TEPT)  

Dr. Julio Obst Camerini   

Para decirlo de una manera sencilla: Este trastorno consite en un conjunto de síntomas, tales como imágenes reiteradas, pesadillas, reacciones de pánico, inhibiciones y otros síntomas diversos que perturban la vida de aquellas personas que han padecido una situación traumática. Entre las situaciones traumáticas más frecuentes podemos mencionar: violación, abuso sexual, accidentes de tráfico, incendios, derrumbes, violencia física, peligro de muerte, etc.

Este trastorno se caracteriza por:

1º)  El individuo ha estado expuesto a una situación traumática.

 2º) A raíz de esa experiencia ha desarrollado un conjunto de síntomas persistentes, no existentes con anterioridad, que abarcan tres áreas:

(A) Reexperimentación (alguno de los siguientes):

(B) Evitación y/o embotamiento (alguno de los siguientes):

(C) Activación, hiperreactividad (alguno de los siguientes):

  También hay un significativa evidencia de que los acontecimientos traumáticos suelen producir trastornos médico relacionados frecuentemente con el sistema cardiovascular y/o el gastrointestinal y/o el endocrino, entre otros. 

Las situaciones traumáticas prolongadas, como el abuso de menores o las torturas de prisioneros, suelen producir otros síntomas, tales como: somatizaciones, trastornos disociativos de la identidad, labilidad anímica y otros. Estos conforman un síndrome denominado provisoriamente: TEPT complejo.

EL TRATAMIENTO:

Podemos dividir el tratamiento en: (a) Abordaje psicológico.  (b) Abordaje médico farmacológico.   El abordaje psicológico que mayor porcentaje de resultados positivos ha mostrado en las investigaciones registradas hasta el presente ha sido el cognitivo conductual.  Dentro de este enfoque existen diversos recursos, cuyo uso combinado ha sido lo más frecuente.

Si consideramos a los síntomas del TEPT (p.ej. evitación, hiperreactividad, sobresalto, imágenes intrusivas, etc.) como conductas aprendidas, nos encontramos frente a respuestas condicionadas cuya extinción deseamos lograr. Esto sustenta los recursos de modificación de la conducta que podemos denominar "terapias de exposición". Las terapias de exposición se han presentado con diversas técnicas basadas siempre en la exposición gradual progresiva a los estímulos que evocan el episodio traumático y desencadenan las respuestas sintomáticas. Simultáneamente pueden complementarse estos ejercicios con otras técnicas como la desensibilización sistemática o el entrenamiento en relajación y " biofeedback".  

Al mismo tiempo, como consecuencia de cogniciones disfuncionales, nos encontramos con la necesidad de modificar los pensamientos, evaluaciones, supuestos, actitudes y creencias que los generan.  Esto sustenta los recursos cognitivos que podemos llamar "terapia de modificación de las cogniciones". En general la modificación de las cogniciones facilita el cambio de conductas y genera el cambio de las emociones.  A su vez, la ejecución de las conductas apropiadas modifica las cogniciones para ajustarlas a las nuevas experiencias. Por eso el abordaje conductual (exposición) y el cognitivo (análisis, discusión y reflexión), se complementan.

La técnicas de resolución de problemas y el entrenamiento en asertividad también son recursos complementarios para ayudar al paciente a afrontar en la práctica las dificultades asociadas al trastorno.  

Por otra parte, en ciertos casos el tratamiento farmacológico puede ser apropiado en combinación con el psicológico y eso debe ser evaluado por profesional médico en cada caso.

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