TRASTORNO POR
ESTRÉS POSTRAUMÁTICO (TEPT)
Para decirlo de una manera sencilla: Este trastorno consite en un conjunto de síntomas, tales como imágenes reiteradas, pesadillas, reacciones de pánico, inhibiciones y otros síntomas diversos que perturban la vida de aquellas personas que han padecido una situación traumática. Entre las situaciones traumáticas más frecuentes podemos mencionar: violación, abuso sexual, accidentes de tráfico, incendios, derrumbes, violencia física, peligro de muerte, etc.
Este trastorno se caracteriza por:
1º) El individuo ha estado expuesto a una situación traumática.
2º) A raíz de esa experiencia ha desarrollado un conjunto de síntomas persistentes, no existentes con anterioridad, que abarcan tres áreas:
Recuerdos (imágenes, pensamientos, etc.) intrusivos
y recurrentes.
Sueños recurrentes que provocan malestar.
Sensación de estar reviviendo la experiencia (flashbacks,
alucinaciones, etc.)
Malestar intenso al exponerse a estímulos que
simbolizan o recuerdan algún aspecto del acontecimiento.
Respuestas fisiológicas al exponerse estímulos que
simbolizan o recuerdan algún aspecto del acontecimiento.
(B)
Evitación
y/o embotamiento (alguno de los siguientes):
Esfuerzos para evitar pensamientos o conversaciones
sobre el acontecimiento.
Esfuerzos por evitar actividades, lugares o personas
que motivan recuerdos del acontecimiento
Amnesia – incapacidad para recordar algún aspecto
importante del acontecimiento
Reducción del interés
por actividades significativas
Sensación de desapego o enajenación.
Restricción de la vida
afectiva.
Desesperanza, visión
desoladora del futuro.
(C)
Activación,
hiperreactividad (alguno de los siguientes):
Dificultades para conciliar o mantener el sueño
Irritabilidad, ataques
de ira.
Dificultad de
concentración.
Hipervigilancia.
Respuestas exageradas de sobresalto.
También
hay un significativa evidencia de que los acontecimientos traumáticos suelen
producir trastornos médico relacionados frecuentemente con el sistema
cardiovascular y/o el gastrointestinal y/o el endocrino, entre otros.
Las
situaciones traumáticas prolongadas, como el abuso de menores o las torturas de
prisioneros, suelen producir otros síntomas, tales como: somatizaciones, trastornos disociativos de la identidad,
labilidad anímica y otros. Estos conforman un síndrome denominado
provisoriamente: TEPT complejo.
EL
TRATAMIENTO:
Podemos
dividir el tratamiento en: (a) Abordaje psicológico. (b) Abordaje médico farmacológico.
El
abordaje psicológico que mayor porcentaje de resultados positivos ha mostrado
en las investigaciones registradas hasta el presente ha sido el cognitivo conductual.
Dentro de este enfoque existen diversos
recursos, cuyo uso combinado ha sido lo más frecuente.
Si
consideramos a los síntomas del TEPT (p.ej. evitación, hiperreactividad,
sobresalto, imágenes intrusivas, etc.) como conductas aprendidas, nos
encontramos frente a respuestas condicionadas cuya extinción deseamos lograr.
Esto sustenta los recursos de modificación de la conducta que podemos denominar
"terapias
de exposición".
Al
mismo tiempo,
como consecuencia de cogniciones disfuncionales, nos encontramos con la
necesidad de modificar los pensamientos, evaluaciones, supuestos, actitudes y
creencias que los generan. Esto
sustenta los recursos cognitivos que podemos llamar "terapia de modificación de
las cogniciones".
La
técnicas de resolución
de problemas y el entrenamiento
en asertividad también son recursos complementarios para ayudar al paciente a afrontar
en la práctica las dificultades asociadas al trastorno.
Por otra parte, en ciertos casos el tratamiento farmacológico puede ser apropiado en combinación con el psicológico y eso debe ser evaluado por profesional médico en cada caso.