Ataques de pánico

   

Dr. Julio Obst Camerini   

Introducción.

    Aunque la denominación correcta, según la DSM-IV traducida al español, es "trastorno de angustia" y los ataques se han denominado "crisis de angustia", en este breve resumen seguiremos usando los términos ya conocidos de "trastorno de pánico" y "ataques de pánico" que la versión inglesa sigue conservando.

   La Conferencia para el Desarrollo del Consenso de los Institutos Nacionales de Salud, realizada en 1991 en los EE.UU. de N.A, determinó la existencia de dos tratamientos eficaces para el tratamiento estos trastornos: Las psicoterapias cognitivas y la farmacoterapia. Pero solamente las terapias cognitivas han logrado curas definitivas o el menor porcentaje de recaídas.

 

Síntomas del "ataque de pánico".

    Repentina escalada de intenso miedo o ansiedad, alcanzando el pico máximo dentro de los 10 minutos.
Deben reportarse por lo menos cuatro de los 13 síntomas que señala la DSM-IV, que son los siguientes:

   + Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca.
   + Sudoración.
   + Temblores o sacudidas.
   + Sensación de ahogo o falta de aire.
   + Sensación de atragantarse.
   + Opresión o malestar torácico.
   + Náuseas o molestias abdominales.
   + Inestabilidad, mareo o desmayo.
   + Desrealización o despersonalización.
   + Miedo a perder el control, a morir o a volverse loco.
   + Parestesias (sensación de adormecimiento u hormigueo en manos, pies, etc.).
   + Escalofríos o sofocaciones (calor).

 

Factores desencadenantes.

    El primer ataque de pánico se desencadena cuando una persona predispuesta percibe y se enfrenta señales de ansiedad o señales iguales a las de ansiedad producidas por cualquier causa..  Visto así podemos considerar como desencadenantes las situaciones capaces de generar ansiedad (o sus síntomas), tales como: cambios de actividad, mudanzas, viajes, conflictos amorosos, separaciones, incertidumbre laboral, dificultades económicas, búsqueda de trabajo, exámenes, muerte de personas significativas, robos, agresiones, ciertas medicaciones, insumo de cafeína, abuso de drogas, etc.
   Luego de haber experimentado el primer ataque de pánico sin saber el motivo ni cómo evitarlo, la persona tiene un nuevo motivo para incrementar su ansiedad: el miedo a volver a padecerlo. Con este antecedente su vigilancia aumentará, junto con sus señales de ansiedad, haciendo más probable el próximo ataque y así sucesivamente.

 

Posible evolución: Agorafobia.

    Frecuentemente, el temor a padecer un ataque, va llevando a la persona a evitar lugares y/o situaciones donde su ocurrencia sería posible e indeseable por no disponer de ayuda o por generar posibles conductas inconvenientes. El temor se refiere a morir o a descontrolarse. Estos lugares o situaciones se van haciendo cada vez más numerosos, limitando las actividades y la vida de la persona.  Cuando la persona comienza a limitar los lugares o aumenta los requisitos para desenvolverse, como por ejemplo: no salir solo, no manejar, no ir a lugares muy concurridos, etc. estamos en presencia de un trastorno adicional: la agorafobia.

 

Ventajas de las psicoterapias sobre la farmacoterapia.

  • Las psicoterapias generan menor tasa de deterioro de actividad, menos factores de riesgo, ningún efecto secundario.

  • Las psicoterapias son menos costosas que la medicación y se desarrollan en muy pocas sesiones.

  • La medicación, al reducir las señales, hace más difícil el tratamiento psicológico, perpetuando el trastorno, generalmente por años y, a veces, por toda la vida.

  • La medicación frecuentemente genera síntomas de abstinencia y además muy frecuentemente se genera una dependencia psicológica que luego dificulta su abandono.

  • Luego de finalizado el tratamiento, el resultado final observado a largo plazo ha sido mejor con las psicoterapias cognitivas (teniendo en cuenta, por ejemplo, las tasas de recaída).

    El tratamiento cognitivo conductual ha demostrado ser muy breve y con elevado porcentaje de éxito. Si los pacientes no se medican, si no tienen otros trastornos psicológicos asociados y/o problemas médicos, y si realizan todo el tratamiento que se les indica, puede esperarse casi un 100% de resultados exitosos en muy poco tiempo. Generalmente los ataques desaparecen en dos o tres sesiones y todo el tratamiento suele durar dos o tres meses. Pacientes que se están medicando suelen requerir más tiempo de tratamiento y  tienen un porcentaje de éxito algo menor.

 

Sin embargo, algunas precauciones son necesarias

    Algunos trastornos médicos (y, a veces, ciertas medicaciones) pueden causar uno o varios de los síntomas de ansiedad y pueden también producir la ansiedad. Por eso, un control y diagnóstico médico es imprescindible antes de diagnosticar un trastorno de pánico o simplemente ansiedad. Una adecuada y completa revisión médica puede evitar las peligrosas consecuencias de ignorar un trastorno físico. Pero también la búsqueda exclusiva de un trastorno físico en los casos de trastornos ansiedad resulta obviamente ineficaz. Por eso, un adecuado diagnóstico es de vital importancia en estos casos.